Últimamente, hay una conversación rondando por ahí: la idea de que muy pronto, todos los roles laborales van a tratarse de gestionar agentes de Inteligencia Artificial.
Sí, leíste bien.
Se dice que el cambio ya viene.
Pero, ¿qué significa esto realmente para nosotros, los mortales que vamos a trabajar todos los días?
El cambio de mentalidad.
Me topé con una analogía que me pareció brillante para explicar esto.
Estamos pasando de ser violinistas a ser directores de orquesta.
Piénsalo un momento.
Hasta ahora, nos pagaban por tocar el instrumento (escribir el código, redactar el correo, diseñar la imagen). Pero el futuro sugiere que nuestro valor estará en dirigir a un conjunto de agentes digitales para que ejecuten esas tareas.
Se trata de transferir esas ejecuciones tediosas a la IA y dirigirla de tal manera que obtengas lo que necesitas, e incluso cosas que antes no tenías tiempo de crear.
Suena genial, ¿verdad? Tener un ejército de ayudantes digitales.
Pero, como en toda buena charla de café, aquí es donde las cosas se ponen complicadas y las opiniones se dividen.
"Yo arreglo tuberías, amigo"
No todo el mundo está comprando esta visión futurista. Y tienen un punto muy válido.
Hay un gran escepticismo, especialmente en los oficios manuales.
Alguien comentaba, con mucha razón, que trabajar con tuberías o en la construcción no parece algo que una IA vaya a gestionar pronto.
Suena un poco arrogante decir que un fontanero va a dedicarse a "gestionar agentes" mientras está debajo de un fregadero.
Además, seamos realistas sobre la brecha tecnológica.
Trabajamos con personas que todavía luchan para iniciar sesión en su correo electrónico o, curiosamente, con una generación Z que creció en un mundo tan móvil que apenas sabe cómo funciona una computadora de escritorio o la estructura de archivos de Windows.
Si a la gente le costaba configurar la hora en los videocassetes de los 80s, ¿realmente estamos listos para entrenar y gestionar redes neuronales complejas?
El miedo a la "singularidad" y los costos ocultos
Aquí hay otro tema que me dejó pensando.
Existe el temor de que, para cuando aprendamos a traducir nuestra experiencia y enseñarle a un agente a hacer nuestro trabajo, la tecnología habrá avanzado tanto que ya no necesitará al experto humano.
¡Bienvenidos a la singularidad!
Además, también está el tema del dinero. No es tan simple como decir "usa la mejor IA".
Los modelos más avanzados y capaces (como las versiones premium de Claude por ejemplo) cuestan dinero, a veces cientos de dólares al mes si quieres un uso intensivo.
No todos tienen el presupuesto para eso, y las versiones gratuitas tienen límites. Y ni hablemos de los errores. El software todavía está lleno de bugs.
Irónicamente, hoy en día necesitas ser un experto en la materia solo para darte cuenta de cuándo la IA te está diciendo una mentira o cometiendo un error.
Preguntas sin respuesta
Aún hay muchas dudas en el aire sobre cómo se ve esto en trabajos "mundanos".
Por ejemplo, si trabajas en administración de propiedades, ¿cómo te ayuda un agente a lidiar con inquilinos malhumorados?
¿Puede un "enjambre" de IAs tener la mano izquierda necesaria para el trato humano?
Quizás la IA se convierta en la nueva interfaz de usuario, algo tan ubicuo que ni lo notemos. Pero por ahora, el debate está servido.
¿Tú qué opinas? ¿Te ves soltando el violín para agarrar la batuta de director, o crees que a esto todavía le falta mucho camino por recorrer?